
Bajo los adoquines, la playa.





"Todo empezó un frío día de enero de 1969: The beatles estaban sentados en una sala de grabación aún más fría de los Estudios Twickenham, de Londres. Estaban en compañía de las últimas persona a las que querían ver en el mundo: los propios Beatles. Llevaban días intentando escribir y editar nuevo material para un concierto en directo que ya estaba firmado (y que sería el primero que darían desde 1966), pero las cosas no funcionaban"...

Un despertar del que realmente nunca desperté, como un sueño al que nadie se podía resistir, incluso los que se tacharon de morales. Un silencio, sólo interrumpido por el alegre cantar del gorrión que se posó en la rama de un árbol y juró quererlo hasta la eternidad. ¿Eternidad? Nadie sabe lo que es eso. Hay miles de cosas que la humanidad aterra sólo por el simple hecho de no haberlo sentido nunca. Dejemos de creernos superiores, sólo lo podremos creer, cuando hayamos sentido todas y cada una de las sensaciones que nos ofrece el mundo.